lunes, 5 de mayo de 2008

La casa de los ruidos

3 comentarios:

@Patrulich dijo...

Jose... una mezcla de sensaciones extrañas me ha producido tu relato.

Nostalgia, el eco que producen los lugares grandes y vacíos, misterio, reflexión...

Me despistaste con esta frase, cuando habla de la parejita que debió partir: "A cuestas con mi pesada carga, yo mismo."

Por supuesto que tu estilo me subyuga, y deseo leerte ésta y todas las veces que tengas algo que transmitir, por tu enorme sensibilidad y calidez... pero hay algo que no terminé de comprender, quizás. Aclárame esa frase, sí?

Firma: una admiradora de tus letras

Jose Montal dijo...

Gracias Patri!

A cuestas con mi pesada carga, yo mismo... Lamenta el personaje su propia historia personal, su decepción, su ajado amor, su fracaso sentimental.

Es el fiel relato de un fragmento en la vida de un hombre, cuya relación de pareja toca a su fin, cargado de desesperanza, de hastío, de tristeza.

Ya sé que no refleja esperanza... a veces la vida te conduce a ese punto...

Este relato y los dos o tres que pueda ofrecer aquí, están dedicados a tí... me apetece y espero que no te moleste.

Un beso.

@Patrulich dijo...

Ay, qué amor! Es un honor que jamás había recibido, y no sé si soy merecedora...

Sinceramente, disfruto mucho de la compañía de tus escritos. Me hacen bien, me hacen pensar, me hacen anidarme hacia mi interior. Y creo que porque se refleja tu alma de poeta, que es auténtica, además de tu alma de pintor. Se ha hablado tanto de la sensibilidad de los artistas... y yo creo en ella, totalmente. Y por otro lado, deseo plenamente que seas feliz, y que la esperanza se acople a la belleza de tu alma.

Mil gracias por esta dedicatoria, de corazón.

Cariños ;)